Josep María Armengol. Pasión y Percepción.

La percepción adornada con pasión y ternura transforma los paisajes de Josep María Armengol en encuentros con mundos de pura sensación. Un artista es un ser realmente vivo y, a consecuencia, para el todo está igual de vivo. Lo de Armengol es arte visionario, y para el visionario su visión también puede estar delante de nuestros ojos y pasar desapercibido.  

Hay los que hablan de la percepción subjetiva del artista, pero es posible que esa visión es hasta más objetiva, solo que se trata sobre mundos que los demás negamos o por lo menos ni nos enteramos de su existencia, los mundos paralelos.

Hoy en día la ciencia habla de dimensiones de vida, reales aunque distintos mundos paralelos al nuestro, que son algo similar pero a la vez muy diferentes… también sabemos que el arte siempre va por delante de la ciencia.

Cuando ves los lienzos de Armengol, las cosechas de trigo y aceituna, las flores, los pueblos y los campos de su querida Lleida, hay que plantearse si eso solo es subjetividad o si muy posiblemente son realidades objetivas tal como las plasma él. Es que esperamos ver a los habitantes moverse, echar a andar y que el viento haga al trigo bailar, danzando a una música que aún nos queda por oír.

¿Pudiera ser esto un realismo que aún no conocemos?, ¿Pudiera ser lo de Armengol un arte realmente cuántico, que requiere gafas de pasión y ternura como pasaporte a sus mundos y a su arte visionario?.

 No solo Julio Verne vió y se adelantó al futuro espacial del hombre. Ya Leonardo lo tenía previsto en sus libretas de apuntes con diseños de aviones y helicópteros. El Buda, un artista y visionario espiritual ya describió con detalle el mundo cuántico, el mundo de las partículas hace 3000 años y hoy en día los físicos cuánticos suenan más como si fueran budistas que científicos clásicos. Lo cierto es que la ciencia siempre toma su tiempo para ponerse a la altura de un visionario. También lo es que Vincent van Gogh jamás vendió un cuadro estando él vivo y hoy es el más cotizado. Los maestros de la pintura, sean más realistas o más visionarios, siempre han conectado con un sector del público cuyo corazón vibra en armonía con el del artista y con su expresión a través del lienzo y el color. De cierta manera, el artista es el ojo y la mano de un sector que lo acompaña en espíritu.

Josep María Armengol ya tiene un sector amplio que se siente muy a gusto paseando, cogido de la mano del pintor, por esos mundos de sensaciones intensas, colore exuberantes y estructuras y personajes realmente maravillosos. Con esta colección estamos de nuevo en contacto con una naturaleza que nos envuelve y a la vez nos deslumbra con sus coloridos atrevidos, su dinamismo, su belleza y con su capacidad de captar toda nuestra atención, que, por fin, es lo que distingue a un auténtico maestro.

Eric Rolf